Review: GRAVITY RUSH
Gravity Rush

De: SCE Japan Studio (desarrolladores de Siren, LocoRoco, Patapon, Echochrome...)
Nos lo trae: Sony (en exclusiva para PS Vita)
Género: Sandbox ingrávido
Localización: Voces en su propio idioma y textos en castellano

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El mesías de PS Vita

Si el ambicioso nuevo trabajo de Japan Studio es llamado a ser “el enviado” de PS Vita, ese que conducirá al catálogo de la portátil hacia un futuro de prosperidad y éxito, es principalmente por culpa de la poca vista que han tenido sus rivales de sección. Porque aunque la lista de lanzamientos en estos primeros meses de vida de la consola pueda hacer gala de contener obras maestras que quepan en nuestros bolsillos como Rayman Origins o Ninja Gaiden Sigma Plus, y otros tantos que han sido capaces de reflejar de forma acertadísima el estilo de juego de sus homónimos de sobremesa como Resistance: Burning Skies, Uncharted: El Abismo de Oro o WipEout 2048, no pueden depositar toda la confianza en su nueva plataforma basándose en títulos que ya estamos hartos de disfrutar desde hace meses (o años) en casa o programas que se limitan a imitar a sus hermanos mayores.


Hombre, por poder hacer pueden hacer lo que quieran, pero luego que no se asusten si la máquina no vende los cientos de millones que tenían previsto. Por eso pienso que este lanzamiento es clave dentro de la aún pequeña estantería de PS Vita, por ser justo el empujón que necesita un nuevo sistema para dar el estirón y hacerse un hombre. Porque Gravity Rush es una experiencia de juego completamente nueva y exclusiva que no atiende a réplicas en ningún otro formato. Las sensaciones que provoca son absolutamente únicas e intrínsecas a su concepto y mecánicas, y esto sí son armas sólidas como para salir a combatir en la siempre cruenta guerra de consolas.


Este título me ha hecho fantasear sobre cómo sería un juego concebido en la mente de Lewis Carroll si hubiera nacido en la época actual. La rubia protagonista de esta aventura, Kat, llega a un extraño mundo que desconoce, sin acordarse ni de quién es, ni de cómo ha llegado allí, ni mucho menos porqué, para terminar dedicándose a recorrer las calles de Hekseville ayudando a que la ciudad y sus habitantes prosperen entre enfrentamientos casi lisérgicos y diálogos de besugo. Su única guía para obtener respuestas parece ser un gato negro llamado Dusty, el cual le proporciona el poder de controlar (o más bien descontrolar) la gravedad a su antojo. Todo se complica aún más al descubrir que no es el bicho más raro en unas calles llenas de monstruos imposibles, barcos voladores y grietas hacia otra dimensión, al conocer la existencia de otra transmutadora (persona que puede alterar la gravedad) volando por las calles.


La forma de trastocar las leyes de la gravedad es tan sencilla como combinar los dos gatillos de PS Vita. Con el botón “R” suspendemos a Kat en el aire para después volver a pulsarlo y cambiar el plano gravitatorio, y así lanzarla hacia donde nuestro stick derecho o movimiento de giroscopio haya decidido, mientras que con el “L” hacemos que la gravedad vuelva a su estado natural. Hay que dejar muy claro que la protagonista no vuela, sino que altera la gravedad para que actúe hacia arriba, hacia abajo o a los lados, pero nunca atrás en el Tiempo. Aunque sí que es cierto que una vez mejoremos sus habilidades mediante las gemas preciosas y empecemos a dominar todas sus posibilidades ingrávidas, llegaremos a ser capaces de sobrevolar la ciudad de punta a punta casi sin tocar el suelo. Es cosa de cambiar la perspectiva a tiempo y perseguir las gemas de energía que impiden que nuestro indicador de gravedad se agote, y así romper los límites impuestos por su misma mecánica.


Porque la ciudad de Hekseville se recorre de forma completamente libre y se va agrandando y dejando descubrir poco a poco con el transcurso de los acontecimientos, como todo buen sandbox. Su diseño y arquitectura es espectacular, con grandes estructuras y repleta de recovecos dispuestos para ser descubiertos por el buen transmutador. Porque lo acertado de su diseño convierte la rutina de explorarla en todo un gustazo. Pocos programas pueden presumir de ofrecerte un escenario recorrible al 100% de arriba a abajo. Porque cambiando el sentido de la fuerza de la gravedad no solo conseguimos sobrevolar la zona, sino cambiar la perspectiva de todo para que la pared o el techo se convierta en nuestro suelo. Esos momentos en los que pierdes la noción de hacia dónde estás mirando, cuando tu perspectiva de arriba y abajo se va al garete, es cuando Gravity Rush se muestra realmente libre, auténtico y brillante. Todo ello mientras quedas hechizado por el ondear de la bufanda y la melena de Kat, ambos indicativos de hacia dónde iba la gravedad antes de alterarla en el que es sin duda el HUD más elegante que jamás haya poseído un avatar.


El buen gusto alcanza también a la llamativa estética de dibujo, la cual utiliza viñetas de cómic que se pasan con el dedo como recurso acertadísimo para resolver las escenas y conversaciones más importantes, con una banda sonora que sabe endulzar los momentos de calma y endurecer las partes más inquietantes de su desarrollo. Pero lo importante es que su núcleo jugable no puede evitar que descubramos en sus entrañas su amor por el videojuego clásico, por mucho arte que nos plasmen en pantalla o por muchos gafapastas mitómanos que se empeñen en divinizar cualquier estética o guión que insinúe algo más. Porque cuando los Nevi toman las calles, nuestra Kat no duda en sacar su parte más cazurra e hincharlos a patadas. Como castizos son también los enfrentamientos contra esos final bosses con sus puntos débiles marcados por esferas rojas o los jodidísimos desafíos contrarreloj repartidos por toda la ciudad, enfatizando su vertiente más primitiva.


La rutina de juego ni tan siquiera se puede considerar como tal, ya que no hay dos partes que sean estrictamente iguales. Cada nuevo avance en la trama es completamente impredecible, y puede divagar hacia secciones de combate, de plataformeo ingrávido, partes en las que nos deslizamos a toda velocidad mientras giramos la consola en las curvas, luchas contra jefazos, exploración, infiltración, puzles, resolver pequeñas tramas hablando con los ciudadanos, transportar objetos o personas volando en nuestro campo de gravedad… Y siempre con el denominador común de los saltos locos y los cambios de perspectiva dinamizando y enriqueciendo una experiencia de juego realmente refrescante y apropiada para una portátil. Porque el poder sonarnos en la gravedad caprichosamente como si fuera un kleenex reinventa todos y cada uno de los resortes jugables que utiliza.


Conclusión

El mesías de PS Vita por antonomasia, gracias a un catálogo que aún no sabe muy bien qué quiere ofrecer y por el cual sale irremediablemente beneficiado. Pero no nos equivoquemos: Gravity Rush sería un completo imprescindible en cualquier otra plataforma. Basta con lanzar a Kat en la dirección opuesta a la naturaleza de la gravedad a cielo descubierto y comprobar cómo la gente a su alrededor sale volando junto a ella gritando, para terminar dejándola parada en lo más alto a gravedad cero y recrearte unos segundos con sus suaves animaciones justo antes de soltarla en caída libre… para darte cuenta de que estás ante algo único, aunque esperemos que no por ello irrepetible.



Por Afro Percal


Juegazo

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