| Review: RIDGE RACER |
![]() De: Cellius (es el primer proyecto de esta compañía fusión de Namco-Bandai y Sony) ![]() Mal estreno No podéis ni imaginaros lo que me jode dar el pistoletazo de salida a mis análisis de los títulos de PS Vita con semejante truño de juego. Y es que sí, amigos… Ridge Racer para Vita viene a ser la gran oveja negra del catálogo inicial de la nueva portátil de Sony. Un título que no hace justicia alguna al nombre que luce; incompleto, bastante soso y mostrando en general unas limitaciones –que están ahí de forma premeditada- que asustan. Ni su precio reducido –si lo descargamos- lo salva de una quema segura. Nos encontramos ante un juego del que hay que huir como de la peste.
Que quede claro que siempre he sido fanático de los juegos de conducción arcade, y que, en este sentido, a Ridge Racer la considero una de las grandes sagas junto a Need For Speed y Burnout. Pero creedme cuando os digo que esta subsidiaria de Namco Bandai y Sony llamada Cellius no podía haber tenido peor estreno. Máxime a sabiendas de que el juego pretenden “completarlo” a base de DLC… de pago por supuesto. Recordemos que Cellius en sus inicios no se dedicaba al desarrollo de videojuegos, sino a la investigación del puñetero, literalmente hablando, chip Cell de PlayStation 3, buscando nuevas posibilidades de uso y desarrollo para el susodicho y con el mítico Ken Kutaragi como CEO de la empresa.
Como es obvio, no sería justo analizar este Ridge Racer comparándolo con sus hermanos mayores de consola de sobremesa, pero es que incluso comparándolo con su homónimo de PSP –recordad que hablamos de un lanzamiento de 2005- éste sale escaldado por doquier. Si la memoria no me falla, no hay lanzamiento de consola de Sony que no venga acompañada de su respectivo Ridge Racer, y a fe que el que hoy nos ocupa es, probablemente, el peor de todos ellos.
Espíritu competitivo Dejaré mi monumental cabreo a un lado para intentar desgranaros que nos ofrece Cellius con su Ridge Racer. Para empezar, el juego está enfocado para la competición online; esto no quiere decir que no disponga de modo para un jugador, tener lo tiene, pero es que se limita a carreras sinsorgas en tres circuitos –por ser benévolo acepto seis si tenemos en cuenta que se pueden correr a la inversa- con cinco coches para elegir. Y punto, no hay más. Ni una mísera competición donde escalar puestos, ni nada parecido a una historia que nos permita jugar una serie de carreras enlazadas. Sencillamente, podremos correr unas pruebas sueltas contra una IA que, de manera curiosa, pierde efectividad según se acercan los finales de las carreras… y dar por finiquitado el asunto.
El online es prácticamente lo mismo, pero incluyendo hasta siete oponentes humanos más. Aquí sí podemos encontrar más alicientes para competir, pues además de hacerlo virtualmente contra otros jugadores –lo que incrementa notablemente el desafío-, lo haremos en equipos mundiales. Y es que una de las posibilidades que ofrece este nuevo Ridge Racer es la de “apuntarnos” en uno de los cuatro equipos predefinidos y, de esta manera, ayudar a que el nuestro sea el team number one a nivel mundial. Técnicamente se supone que a diario se activan los objetivos de equipo, pero en realidad siempre es lo mismo: derrotar al resto de equipos para ser el mejor o aliarte con otros grupos en pos de derrotar a quien vaya en cabeza.
Aparte de esto, también podremos descargar fantasmas de otros corredores para enfrentarnos a ellos o competir cara a cara contra uno de nuestros amigos de PSN. El último modo de juego que incorpora el programa es el típico contrarreloj, que aportar no aporta nada, pero nunca está de más.
Quemando goma, que es gerundio A nivel jugable hay que admitir que estamos ante un título que, dentro de su exagerado manejo, se controla a las mil maravillas. Y es que bastará con un pequeño toque a nuestro stick o a nuestro freno –o a ambos- para que nuestros vehículos “driften” a lo bestia como si no hubiera un mañana. Además, todos ellos podremos aumentarlos mediante un mapa de mejoras que nos permitirá dejar nuestro carro bien tuneadito (a nivel mecánico, a nivel estético pintura y poco más). La sensación de velocidad es constante durante toda la carrera, y gracias al control podremos realizar algunas maniobras al límite, dignas del gran Toreto. Muy recomendable el uso de la cámara en 3ª persona para poder controlar los derrapes de nuestros coches con mayor precisión.
Nos encontramos ante un videojuego de primera hornada, con lo que no podemos exigirle el máximo rendimiento a nivel gráfico… y bajo esta premisa hemos de valorar una labor muy bien realizada por parte de los chicos de Cellius, con unos diseños de vehículos realmente espectaculares y unos circuitos bastante logrados, con ciertos detalles… aunque un tanto fríos y faltos de vida. A nivel sonoro es donde probablemente más y mejor destaque el juego, con temas cañeros de música electrónica tipo tecno muy al estilo Ridge Racer, y unos efectos de sonido que cumplen sin mayores pretensiones. En definitiva, uno de los que siempre ha sido punto fuerte de la saga y que, gracias a Dios, se mantiene en el título que hoy nos ocupa.
Los menús se nos presentan en forma de pantallas virtuales táctiles, con un diseño muy agradable de aires futuristas, y que resultan claros y concisos en todo momento… Algo que, todo hay que decirlo, tampoco reviste mayor dificultad ante la falta de contenidos del programa. Podremos conectarnos online para ver los rankings mundiales, consultar nuestras estadísticas -y las de nuestro equipo-, acceder a la configuración del juego –controles, etc.-, visitar nuestro garaje y, por supuesto, entrar a competir. Amén de una opción multimedia para poder visualizar las repeticiones de nuestras mejores carreras.
Conclusión Por desgracia poco más se puede decir de este Ridge Racer, obra recomendada única y exclusivamente para su descarga digital y solo para los muy fans de la saga a los que no les importe repetir carreras una y otra vez y tener que completar el juego a base de DLCs de pago. Por lo demás, se trata de un ejemplar completamente prescindible que pasará sin pena ni gloria por el catalogo de Vita, y que tiene bien merecidas todas las malas críticas recibidas por parte de la prensa especializada. Señores, los experimentos en casa y con gaseosa.
por Zikilin
|





















