| Review: TRINE 2 |
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De: Frozenbyte (desarrolladores de Shadowgrounds y Shadowgrounds Survivor) ![]() El juego más bonito del mundo Todavía recuerdo aquel día como si fuera ayer. Contemplar de cerca sus grandes ojos azules era como una llamada al corazón, un contundente golpe a la sinrazón en pos de buscar explicaciones que contribuyeran a argumentar el por qué del atolondramiento que me suponía mirar una cara tan bonita. Lo mejor de todo es que, pudiendo mirar hacia atrás, sigo contemplándola como lo más hermoso que en mis treinta y muchos años han registrado mis globos oculares; amén de que el paso del tiempo me ha hecho ver que, más allá del hermoso continente, existe un contenido aún más maravilloso. Ojo, amigos… que eso que llaman amor es algo que va más allá de la cordura. Pero cuando se imponen el orden y la lógica sin desaires e impurezas, es exultante comprobar que todo va bien porque, de verdad, esa persona es sensacional.
Estableciendo un bizarro paralelismo de lo dicho con el mundo del videojuego, se puede decir que la experiencia vivida con Trine 2 es bastante cercana a lo que sinceramente os cuento en el anterior párrafo. Pasa como cuando te quieren presentar a alguien… en esta ocasión, fue mi buen amigo Bernardo Jiménez –uno de los mejores artistas gráficos que tiene este país- el que me habló de las maravillas de la obra que hoy nos ocupa. De su boca salió la expresión “el puñetero juego es lo más bonito que he visto en un videojuego”… Pero más allá de eso, me habló también de sus bondades jugables, que desde luego parecían no ser pocas. No hacía falta demasiado más convencerme, máxime cuando servidor ya de por sí es fan del magnífico Trine original.
Y es que Trine 2 mantiene casi todas las premisas jugables de su predecesor, título que por ahí lo comparaban con The Lost Vikings, por eso de ser un juego de acción y plataformas con ingentes cantidades de puzzles en los que intervienen tres personajes y tal. Pero la verdad es que la idea de Trine se asemeja muchísimo a la del veterano El Capitán Trueno de Dinamic -obra de Gamesoft y Zeus Software-, donde directamente intercambiábamos entre los protagonistas en lugar de alternar su control. Así, Trine 2 nuevamente nos hace elegir de manera constante entre el mago Amadeus, la ágil ladrona Zoya y el orondo caballero Pontius, cada uno de ellos con sus atributos especialmente indicados para resolver con eficacia determinadas situaciones.
A nivel de juego, si digo que el diseño de niveles es sublime me quedo corto. Haciendo uso de las habilidades de los personajes, el programa se mueve constantemente entre las plataformas, la acción y los más curiosos enigmas. En primera instancia, los saltos, balanceos y demás están magníficamente resueltos, dando gusto trotar por las distintas pantallas con cualquiera de los héroes, si bien la más indicada para ello es Zoya, la ladrona. Por su parte, la acción suele ceder el protagonismo al caballero para que reparta espadazos a diestro y siniestro, con algunos momentos en los que parece que nos encontramos ante un nuevo capítulo de Ghouls’n Ghosts. Por supuesto, Trine 2 (como ya hiciera su predecesor) permite que hagamos alarde de nuestras habilidades sorteando enemigos con el mago o, más contundentemente, ensartándolos con las versátiles flechas de Zoya.
Sin embargo, los puzzles y enigmas de Trine 2 son la auténtica salsa de la aventura. En este sentido, la mayoría de ellos conciernen a la manera de llegar hasta algún punto del escenario de complicado acceso. Normalmente, nuestro mago será capaz de crear de la nada unas cajas que servirán para que nos vayamos subiendo en ellas y lleguemos allá donde queramos. La gracia de todo esto es cuando el asunto se complica, debiendo entonces hacer uso del resto de elementos del decorado en pos de ingeniárnoslas, ya sea para subirnos a determinada plataforma, recoger cierto objeto, etc. Para ello, Amadeus puede vía puntero interactuar con aquellos elementos susceptibles de controlarse. Así, podremos colocar cajas donde queramos, doblar los tallos de las plantas, voltear maquinaria….
Grandiosos me han parecido los enigmas en los que la física juega un papel fundamental más allá de lo obvio. Hay algunos puzzles que son soberbios en su concepción, llegando a hacer uso del agua -fantásticamente representado, por cierto- para, por ejemplo, regar una pequeña planta incipiente y convertirla en una hermosa planta provista de buenas plataformas. Así, con los distintos elementos que pululen por la pantalla podremos guiar el flujo del elemento líquido, dando como resultado un puzzle increíblemente resultón de cara a la galería y, sobre todo, sumamente divertido de llevar a cabo. Y conste en acta que el tema de los pequeños enigmas que propone Trine 2 no se queda ahí, siendo un juego verdaderamente ejemplar en este sentido.
Y si todo esto es genial para un solo jugador, imagina las posibilidades de catarlo con dos amigos más. Sí, es algo que ya se podía hacer en el primer Trine, pero Frozenbyte ha tomado buena nota del gran lastre que le suponía al juego original el no poder jugar de forma cooperativa a través de la red de redes. Y lo cierto y verdad es que es una auténtica gozada, una locura de jugabilidad que llena aún más de magia si cabe la fantasía épica repleta de acción, plataformas y buenos enigmas que es Trine 2. Además, en la modalidad online el programa ofrece un par de posibilidades sumamente interesantes, como comenzar la aventura desde el principio o, directamente, jugar desde el último nivel en el que se haya quedado el usuario que cree la partida en el hipotético caso de que ya haya jugado con anterioridad. Igualmente, todos los poderes que el jugador haya desbloqueado se mantendrán en sus personajes.
Por lo demás, no me queda otro remedio que volver a hablaros de lo bonito que es Trine 2. Ojo, que el juego original era una auténtica belleza, pero es que al lado de su secuela parece un título prehistórico. Inundándose de detalles a tutiplén, redondeces por doquier y sublimes efectos de luz, Trine 2 vive de su diseño más allá de las ya de por sí impresionantes aptitudes técnicas del programa. Cada pequeño paso de nuestros héroes es capaz de desencajar mandíbulas (el comienzo hace pensar en un Simon the Sorcerer next-gen… y se me hace la boca agua), haciendo que la pantalla luzca auténticas obras de arte. Contempla por ti mismo las pantallas que ilustran esta review para darte cuenta de que parecen cuadros dignos de colgarse en el mejor de los museos. Y si Ari Pulkkinen vuelve a hacer lo propio con la (nunca mejor dicho) fabulosa banda sonora… ¿hace falta decir más?
Conclusión Cuando te hallas ante un videojuego tan perfecto en lo audiovisual, tan redondo en su concepto y tan, tan divertido… ¿es factible calificarlo como obra maestra? Supongo que depende de otros tantos factores, pero el que esto suscribe solo puede resumir las sensaciones que me ha transmitido Trine 2 sentenciando el poseer la firme convicción de estar ante eso mismo: una obra maestra. Amor a primera vista… ¡y sigo enamorado!
Por Spidey
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