| Review: DEAD RISING 2 OFF THE RECORD |
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De: Capcom Vancouver (creadores de Dead Rising 2 como Blue Castle Games ) ![]() Vuelve el alma de la fiesta Lo primero que quiero que quede claro es que esta versión de Dead Rising 2 es tan oportunista como parece. Básicamente estamos hablando del mismo juego que disfrutamos hace un año y pico: el mismo escenario, los mismos personajes, prácticamente los mismos psicópatas y hasta las mismas misiones. Así que leáis lo que leáis a partir de ahora, sabed que efectivamente en Capcom no han tenido nada de pudor (una vez más) en vendernos el mismo producto dos veces. Ahora, una vez asimilada la estafa que supone este hecho, solo hay dos tipos de jugadores a los que les recomendaría que se acercaran a este lanzamiento: los neófitos que quieran iniciarse en la saga, y los seguidores ciegos que no se cansan ni de vestirse de mujer, ni de humillar a los pobres zombies. Así que, si te encuentras entre alguno de estos dos grupos, puedes seguir leyendo tranquilamente.
Una vez dado por hecho que queréis gastaros dinero en un producto reciclado, no voy a tener tapujos en expresar lo jodidamente buena que me parece esta iteración dentro de la serie de muertos vivientes por antonomasia (con perdón de la saga Left 4 Dead). Porque el juego consigue transmitir la que con toda seguridad es la mejor experiencia de supervivencia estúpida que hayáis podido disfrutar a lo largo de sus entregas. Esto es así por mucho que nos fastidie la ya molesta política de refritos de Capcom. Y lo es porque contiene todas las mejoras que se incluyeron en el Dead Rising 2 original, más esos pequeños detalles que se echaron en falta de la entrega pionera. O sea, que volveremos a manejar al cachondo de Frank West con todo lo que ello implica: técnicas de wrestling, la cámara de fotos, más zombies por metro cuadrado y ese cínico humor negro y chulería que tanta magia aportan a los diálogos. Todo esto vuelve sin perder lo que hizo de la aventura de Chuck Greene un programa más dinámico: una superior inteligencia artificial para los supervivientes, un poco más de tiempo entre misión y misión para hacer el idiota y, por supuesto, las armas combo.
Ahora Fortune City contiene un pequeño porcentaje más de carne muerta por zona, lo que compensa un poco la brutal potencia de ataque y técnicas que posee nuestro periodista preferido con tan solo subir unos pocos niveles. Porque Frank West ha vuelto por la puerta grande, y su nuevo aspecto de actor porno retirado (o de estrella del rock venida a menos) -cuarentón y gordo- me encanta. Por lo que parece, la fama se le subió a la cabeza después de lo de Willamette, lo que provocó algún que otro escándalo público y la cancelación de su programa televisivo. Cinco años después, pasado de kilos, con unas entradas más acentuadas y con una prepotencia que da vergüenza ajena, Frank vuelve a subirse al escenario de la fama como estrella invitada en el programa masacra-zombies “Terror is Reality”. Como habréis comprobado, Off The Record obvia por completo los hechos transcurridos en Dead Rising 2, reescribiendo el guión y adaptándolo al amigo West con cierto escarnio. No quiero adelantar nada, pero si el pobre Chuck Greene levantara la cabeza, no le iba a gustar el tratamiento que se le ha dado en esta aventura; y ver carteles de Chuck tapados por los de Frank West es solo una pequeña muestra de la mala leche que se gastan en Capcom Vancouver.
Pues sí, la historia es nueva, y se le ha desprovisto de cualquier resquicio dramático al no tener que atender a una niña pequeña, ya que Frank busca Zombrex a diario para él mismo, sin tener que volver al refugio para inyectárselo. Esto ya es de por sí una mejora que hace el desarrollo de los casos algo mucho más ameno. Luego está el incremento en la cantidad de zombies, lo que repercute positivamente en su consagrada mecánica hardcoreta. Pero estas cosas no serían en absoluto un adelanto sin la compañía de una buena cámara de fotos. Y no estoy hablando de la cámara de mierda de aquel fatídico DLC con la coletilla “Case West”, me refiero a un uso de la cámara tal cual estaba en el primer Dead Rising. Vuelven los distintos parámetros periodísticos a la hora de evaluar la calidad de la fotos, tales como horror, brutalidad, tomas falsas y erotismo. Muchas pegatinas PP por fotografiar, la novedad de retratarte abrazando a un zombie y el bienvenido regreso de un estilo de juego que distribuye sabiamente la mejora del avatar entre machacar infectados de la forma más hortera posible y sacar fotos buenas como todo buen reportero; la esencia original de la saga en estado puro.
Aunque Fortune City parezca la misma, si miramos su mapa descubriremos una nueva zona: el parque de atracciones de ciencia ficción chusquera Uranus Zone. La verdad es que este sitio es donde mejor lo vamos a pasar dadas las divertidísimas novedades que ofrece; desde participar en juegos de feria, hasta manipular atracciones para exterminar a un puñado de zombies de una tacada (detalle inédito en la saga, inspirado sin tapujos en la mecánica de MadWorld), hasta utilizar una sonda anal alien para realizar un tracto rectal, o unir en una sala de mantenimiento una máscara de extraterrestre con un collar de perlas, para ponérnosla y lanzar rayos por los ojos… ¡Este sitio es realmente la hostia! Pero claro, si queremos volver a montar en triciclo, vestirnos con taparrabos o defendernos con pililicas de goma, podemos, claro que podemos, y hasta el equipaje de motorista de Chuck Greene está disponible si tenemos una partida guardada de Dead Rising 2.
Para esta revisión se ha conservado el cooperativo, y esta vez menos absurdo, ya que Frank West y Chuck Greene comparten estrellato en esta modalidad online. Lo que sí se ha eliminado es el modo multijugador a cuatro que ofrecía “Terror is Reality” (no tuvo mucho éxito en el juego anterior), el cual ha dado paso al Modo Libre. Puede que parezca una tontería, pero tener la posibilidad de subir de nivel en una Fortune City sin restricciones de tiempo (ni de Zombrex), mientras hacemos completamente lo que nos viene en gana, es un grandísimo añadido. Porque tanto el Modo Libre como el Historia comparten el mismo Frank West, con sus mismas pintas, cartas combo, dinero, habilidades y puntos PP. Esto quiere decir que podremos descansar del estresante modo principal contrarreloj cuando queramos, y mejorar nuestros atributos en unos retos que se van desbloqueando por todo el recinto según matemos zombies, mientras nos tomamos las cosas a nuestro ritmo.
Conclusión Si a lo bueno de Dead Rising 2 le añadimos a Frank West y a todo lo que intrínsecamente arrastra, el resultado es la experiencia Dead Rising más satisfactoria hasta la fecha. Y esto es algo de lo que no me cabe la menor duda, independientemente de lo oportunista de su concepción. Más zombies, más presas de lucha libre, el retorno del periodismo de supervivencia, Frank West con sobrepeso, lo acertado del Modo Libre y Uranus Zone, han bastado para convencerme y justificar el volver a gastarme dinero en el mismo programa.
Esto, y ver la cara de indignación de mi padre mientras me veía intentar sacar el logro ‘Frank West: travesti’, porque es algo que no tiene precio. Mientras él me preguntaba: "¿para qué sirve el bolso que llevas?", "¿el tío ese gordo va con un vestido de mujer, una pamela y zapatos de salón con tacones de aguja?”, o “¿¡este juego es normal!?"… yo me reía a carcajadas y pensaba: ¿cuándo entenderá la gente ajena a nuestra empresa lo grande que es que en un videojuego no esté reñido un planteamiento jugable ejemplar con vestirse de mujer? "No papá, desgraciadamente éste no es de esos juegos ‘normales’ que abundan en las estanterías".
Por Afro Percal
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