| Review: NEED FOR SPEED THE RUN |
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De: BlackBox (desarrolladores de la serie Skate y de otros títulos de la franquicia Need for Speed) ![]() Regreso... al pasado Una carrera infernal de costa a costa, cientos de oponentes y veinticinco millones de dólares de premio. Tentador, ¿verdad? Pues tal vez no tanto, ya que la premisa inicial de los chicos de BlackBox con esta especie de nueva “Cannonball” se queda en agua de borrajas con un título bastante flojo que nos hace rememorar el pasado más oscuro y aciago de la saga y que creíamos olvidado.
Electronic Arts nos pone en la piel de Jack, un corredor callejero metido en ciertos líos con la mafia y que se ve casi obligado a participar en una maratoniana carrera para poder salvar el pellejo. De esta manera comienza el modo historia de The Run, ultima iteración de la saga Need For Speed, y que tanto por su calidad como por su temática/estética recuerdan enormemente a entregas como Undercover. Comparado con su más inmediato antecesor, Need For Speed: Hot Pursuit (obviamos Shift 2 por su carácter de simulador), el que hoy nos ocupa queda en muy mal lugar, bajando bastante el listón que tan duramente habían conseguido subir los últimos títulos de la saga.
Corre por tu vida El modo campaña se divide en diez etapas entre San Francisco y Nueva York. Estas fases dividen a su vez en cuatro o cinco carreras cada una. A la tercera etapa del mismo, The Run ya se vuelve repetitivo y tedioso en una sucesión de carreras completamente prefijadas. Adelantarás cuando el juego quiera, y avanzarás únicamente las posiciones prefijadas para cada carrera. Y decir esto de un título cuya duración no supera las dos horas y media (de competición pura y dura) es mucho decir. Sus modos se nos antojan realmente escasos y poco divertidos: básicamente tendremos que adelantar a un numero determinado de oponentes, o hacer lo mismo en contrarreloj pero con menos oponentes, o en duelo cara a cara contra alguna especie de ‘final Boss’. Y poco más… Como mucho, cabría resaltar la inclusión de la policía en varias carreras, e incluso de la propia mafia, que también nos perseguirá e incluso tiroteará nuestro coche.
A nivel jugable, Need for Speed: The Run se sirve de distintas triquiñuelas para hilvanar cada una de las carreras. Por ejemplo, en cada circuito o tramo el juego dispone de ciertos puntos donde podremos alcanzar y dar caza a los distintos oponentes. Si repitiésemos dicha carrera una y otra vez, observaríamos que estas zonas no cambian, y quinientos metros más adelante o más atrás, siempre adelantarás en la misma localización y a los mismos oponentes. Además, ten por seguro que, si no toca adelantar, la IA contraria podrá pasar por puntos inimaginables (por arcenes, entre dos coches con sentido opuesto, etc), mientras que a ti te será prácticamente imposible (coches que se te cruzan en el momento preciso, contrarios que te empujan justo en el momento oportuno para sacarte de la carrera, roces que se convierten en ostiones de escándalo, coches de policía que solo van a por ti…), una serie de trampas en toda regla como antes comentábamos, que para más inri se complementan con unos increíbles fallos de programación, donde nos encontraremos desde matorrales de acero reforzado hasta coches fantasmas que nos sacan de la carretera sin que nos demos cuenta, o quitamiedos a la carta (es decir, algunos de papel y otros indestructibles). Amén de enemigos cuyos coches quedan destrozados vaya usted a saber por qué, y otras guindas del programa como los retrocesos automáticos…
Con este sistema podremos retroceder en el tiempo un limitado número de veces hasta un punto de control de carrera, con solo pulsar el botón ‘select’. Hasta aquí todo bien; el problema comienza cuando se activan de forma automática estos “retrocesos”, ya que se pueden dar diversas circunstancias de lo más escamosas: puede que el retroceso automático nos mande a un punto de control mal situado en la pista, haciendo que nada más aparecer nos volvamos a salir y tengamos que volver a retroceder en plan bucle temporal. O puede que simplemente roces un coche, dándote el juego la carrera por perdida (coche destrozado) y volviendo de forma automática a un punto anterior (olvídate de remontadas épicas), e incluso puede que te salgas del circuito y… y nada de nada, porque, por lo visto, dependiendo de dónde y/o cómo te salgas, el juego no te hará retroceder. Vamos, una locura.
Pero no todo es malo en el lanzamiento que hoy nos ocupa, y creo que hay al menos una par de características dignas de mención a nivel jugable. Por un lado, la pericia que el juego exige al corredor: podéis olvidaros de mantener pulsado todo el día el gatillo de acelerar como si no hubiera un mañana, aquí no, aquí habrá que frenar y mucho, controlar la trazada que seguimos, el trafico de la carretera y los atajos. Además, y como gran novedad jugable, se incluyen ciertas fases a pie del tipo QTE (ya sabéis, pulsar el botón correcto en el momento preciso) que resultan refrescantes y realmente espectaculares, dando un toque diferente al este Need for Speed.
¿Qué tienen el común el sargento Blackburn y un Nissan 370Z? Pues ni más ni menos que el motor gráfico Frostbite 2.0, aquel que hiciera las delicias de los jugadores de PC de Battlefield 3, pero que nos dejara con un sabor agridulce a los de consolas… y que en este nuevo The Run vuelve a hacer de las suyas. Y es que, si algunos defectos gráficos como el popping ya estaban presentes en la versión de consolas del tercer Battlefield, en este nuevo Need For Speed no os quiero ni contar. Así que imaginaos a 250 kilómetros por hora en una carretera, adelantando a diestro y siniestro, y, de repente… ¡zas! Un coche de frente que aparece de la nada. Brutal. El guantazo que te das, digo. Por si esto fuera poco, la resolución no es muy elevada que digamos, consiguiendo que nos quedemos pistojos intentando averiguar si eso que tenemos delante y se aproxima peligrosamente es un coche o un cartel indicando el próximo “night-club”. Además, y sobre todo si lo comparamos con Hot Pursuit, los modelados de los coches, sin ser malos, han visto mermada su calidad de forma notable.
Donde sí que gana enteros el título y de una manera realmente estupenda es en la vida con la que han conseguido dotar a cada uno de los diferentes decorados. Vale, no tienen la belleza visual de los escenarios del gran Hot Pursuit, pero los de The Run se vuelven mucho más dinámicos: un buen puñado de elementos con los que interactuar, efectos atmosféricos cambiantes, físicas más realistas, etc. La sensación de fragilidad no se hace patente únicamente en los vehículos, sino también en múltiples elementos de los escenarios. Gracias a esto consiguen que algunas carreras (como el descenso de la cumbre nevada mientras se provocan aludes controlados) sean realmente increíbles. Sin duda alguna de lo mejor del juego. En cuanto al modelado de los personajes, la verdad es que están muy logrados, especialmente el de nuestro protagonista, incluyendo sus animaciones y expresiones faciales.
Donde una vez más debemos quitarnos el sombrero es ante su apartado sonoro: inmejorable. El motor de cada coche suena diferente y atronador, mientras que la banda sonora, con temas cañeros y otros instrumentales para enfatizar los momentos de mayor tensión, es sencillamente brutal. A todo esto debemos añadirle un perfecto doblaje al castellano con algunos actores conocidos. No es que el juego disponga de muchas cinemáticas, pero las que hay son de calidad. Una vez más, y como nos viene acostumbrando Electronic Arts, el apartado sonoro es el que se lleva la palma de este lanzamiento.
Yo me pico, tú te picas... todos nos picamos Los que me conocen saben lo entusiasmado que estaba con la inclusión del sistema Autolog en la saga Need For Speed. Esa suerte de red social que te informaba amablemente de cuando tus amigos habían ridiculizado alguno de tus tiempos en carrera y que consiguió que llegara a repetir una misma prueba más de sesenta veces en Hot Pursuit. Aquí no es igual… el juego lo incluye, sí, pero las pruebas son mucho más ‘sosas‘. El online se limita a playlists de tres a cinco carreras organizadas según el tipo de vehículo y/o tipo de carrera, donde puedes competir contra otros corredores o contra tus amigos para ganar diferentes premios y subir de nivel para desbloquear algunas mejoras (rebufo, nos, etc).
Pero puede apreciarse una cierta dejadez y falta de opciones en el online de este The Run, como si no estuviera completo. Desde luego, como las carreras con armas del todavía resco Hot Pursuit nada de nada. Está claro que el online entretiene, hace que te piques y quieras jugar más para subir de nivel y desbloquear nuevas playlists… pero una vez alcanzado cierto nivel pierde todo su interés. Una lástima. Esperemos -aunque no debería ser así- que lo aumenten y lo completen con futuros DLC.
Conclusiones Paso atrás dado por los chicos de BlackBox con este The Run, máxime si lo comparamos con Hot Pursuit (y es que Criterion es mucha Criterion). El titulo esta más cercano a la calidad de Carbono o Undercover que a Shift o Hot Pursuit, a pesar de incluir la ultima bestia parda en cuanto a motores gráficos se refiere y que deja bien a las claras sus limitaciones en consolas. Estamos ante un título prescindible que podría pasar a engrosar la lista de juegos ‘alquilables’ por lo menos para poder decir que lo hemos probado, pero que quede claro, a pesar de que por momentos pueda divertir y mucho, tras dos días con él nos habremos cansado y pasara a coger polvo en nuestra estantería.
Por Zikilin
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