Review: MURAMASA E-mail
MURAMASA

De: Vanillaware (desarrolladores de GrimGrimore y Odin Sphere)
Nos lo trae: Rising Star Games (en exclusiva para Wii)
Género: Acción con toque RPG
Localización: Textos en castellano, voces en japonés

box

Japón, ese extraño planeta en la otra punta del mundo

Iba a comenzar este análisis hablando de las trabas que se encuentran en multitud de ocasiones los títulos aparecidos en Japón para salir de sus fronteras. Pero resulta que es un tema de sobra conocido por todos y que, para colmo, está ya bastante manido de tanto fanboy llorón por las esquinas (yo el primero) pidiendo que traigan tal o cual juego. Así que, como he decidido hacer escasa referencia al retraso con el que nos llega este Muramasa: The Demon Blade (y a lo catastrófico de su distribución, que ha hecho de encontrar el juego poco menos que una odisea), voy a hablar de algo que, pese a haber "estudiado" en multitud de ocasiones, nunca deja de sorprenderme: la cultura clásica japonesa.


Se podría decir que la japonesa ha sido una de las primeras civilizaciones en llegar a lo que comúnmente llamamos "edad media". También se podría decir que Japón ha sido, de los países desarrollados, el que más ha tardado en superarla. Es por esto que, debido al tiempo que le dedicaron, a los japoneses se les daba realmente bien la edad media. Con todo este tiempo, los japoneses, además de diseñar algunas de las armas medievales más perfectas que se han hecho, llenaron su mitología con un sin fin de detalles maravillosos y, a nuestros ojos, exóticos, convirtiendo así a la cultura clásica japonesa en una fascinante mezcolanza de tradición, fantasía, honor y pasión.


Es todo un placer comprobar que, pese a que finalmente estos japoneses dejaron atrás sus shogunatos y su sistema feudal y que ahora no van por ahí, katana en ristre, aún recuerdan y perpetúan su cultura y sus tradiciones clásicas. Y es todo un placer que, además, lo hagan por medio de los videojuegos. Pero si es que, además de todo eso, lo hacen a través de auténticos titulazos de los de quitarse el sombrero, pues ya es la releche. Y sí, señores, como no podía ser de otra manera, Muramasa: The Demon Blade es un perfecto ejemplo de todo esto y de más.


Acción, rol, plataformas, lucha, arcade...

...y no sé cuántas cosas más se pueden leer por ahí si uno busca a qué género pertenece este Muramasa. Y es cierto que, si uno se pone tiquismiquis, puede encajar al juego en cualquier cajón que le venga bien. La dinámica del título se presta a ello, presentándonos un juego que rebosa acción a raudales, tiene toques roleros y plataformeros y en el que los enfrentamientos tendrán especial protagonismo. Pero vamos, que después de horas y horas de juego, seguiré diciendo que es acción pura y dura. Que uno pueda subir niveles o equiparse distintas armas es mucho más anecdótico que el hecho de ser rápido con los dedos y hábil con los combos.


Y tan hábil. Como que este juego no es apto para torpones y gente sin muchos reflejos. Claro está que siempre se puede jugar en fácil, pero vamos, que ni por esas, cuando viene un combate chungo, tenemos que darlo todo. Y es que Muramasa nos exigirá que, además de ser unos fieras saltando, atacando y bloqueando, seamos capaces de desarrollar una mínima estrategia a fin de cuidar los sables (que tienen barra de vida, al igual que el protagonista) y gestionar su energía para no encontrarnos en ningún momento desarmados.


La mecánica del juego nos permitirá llevar equipados tres sables (katanas o nodachis, según) y poder alternar entre ellos. Cada arma tendrá características diferentes, distinguiéndolas así en el ataque, efecto sobre el personaje (como regeneración o bonificación a la experiencia) y en el ataque especial, usualmente un golpe demoledor que consumirá energía del arma. Además, si gestionamos bien estos sables durante el combate, podremos realizar un ataque especial que golpee a todo el mundo en la pantalla al cambiar de una espada a otra. Todo esto combinado con un genial sistema de control para el combate con el que podremos realizar combos y distintos tipos de ataque, así como cubrirnos, con la pulsación de un solo botón, hará que la acción no pare ni un solo momento.


Un par de cosas quisiera matizar con respecto al control. Para empezar, no quisiera que nadie se llevase la impresión de que, al "atacar con un solo botón", el control sea como el que se estila en muchos otros juegos de acción, basados en aporrear los botones y ver como nuestro prota hace de todo sin que nos enteremos de nada. Aquí tendremos un control total y preciso de qué golpe queremos hacer y cómo. Esto es por la inteligentísima combinación de ataque y dirección, y la distinción entre pulsación corta y prolongada. El resultado es que con la palanca de dirección y el botón de ataque uno puede hacer estocadas, golpes bajos, combos, sablazos ascendentes, zigzags imposibles, mortíferos picados y un sinfín de barbaridades más. Por otro lado, con lo que sí que estoy descontento es con la implementación del control fuera del combate, cuando tenemos que ir por ahí, explorando y saltando. Mi pega es muy sencilla: saltar con la palanca de dirección hacia arriba no es una buena opción para un control "plataformero". Y es cierto que es así. Todo aquel que ha probado el juego en mi presencia ha buscado una opción en el menú para poner el salto con un botón. Pero la configuración de teclas por parte del usuario no ha sido una de las preocupaciones de los chicos de Vanillaware, lástima.


Cada pantalla, un cuadro

Eso sí, si bien nadie en internet se pone de acuerdo en a qué género pertenece el juego, todo el mundo subraya el impresionante apartado visual. Y es que no es para menos, leñe. La combinación de unos sprites trabajadísimos (y a veces enormísimos), con unos escenarios de ensueño, una implementación impecable del scroll parallax, integración super disimulada de elementos 3D y, sobretodo, un gusto cromático exquisito, hacen que el juego luzca de auténtico lujo. La verdad es que la fotografía del juego es impresionante. Los preciosistas decorados que recrean el Japón feudal nos trasladan totalmente. Todo está recreado para que, al menos la primera vez que vemos cada escenario, se nos caiga la baba. Las ciudades, los campos llenos de espigas, los páramos nevados, los amaneceres, las noches, el cielo, el infierno, las grutas, las aguas termales... A cada paso que veamos se nos presentará un auténtico regalo para los ojos...


...así como para los oídos. Y es que, si bien el apartado visual es brutal, el sonoro no lo es menos. El sonido y sobretodo la música ayudará a terminar de crear la ilusión de que estamos en el mágico Japón feudal de las espadas malditas. La banda sonora otorga dinamismo y épica de una manera como tan sólo lo podrían hacer las grandes composiciones. Si a esto le añadimos que la labor de doblaje (a un perfecto japonés) es, a falta de una palabra mejor, impecable, redondeamos un apartado sonoro que no solo está a la altura del resto, sino que despunta por momentos.


La vida es cruel, la vida es dura...

...y la vida en el Japón feudal lo es por partida doble. Pese a que, debido a su carácter meramente de acción saja-raja, la historia podría pasar desapercibida, dándole más peso al propio desarrollo de la acción. Nada más lejos de la realidad. Avanzando a través de sus historias (dos, una por cada protagonista del juego) y por sus múltiples finales, uno se descubre envuelto en unas auténticas tragedias clásicas japonesas como para quitarse el sombrero. Brujería, traición, honor, amor y muerte se darán cita en cada uno de los dos hilos argumentales que, a su vez, se cruzarán generando nuevos conflictos. Contra todo lo que me esperaba, la historia de este Muramasa me ha encantado y enganchado como no lo han hecho los últimos RPG que me he jugado.


Búscalo

Y, si lo encuentras, cómpralo. Así de sencillo. Necesitaría muchas páginas y muchos párrafos para hacer justicia a lo que aporta este título de Vanillaware. No es solo lo que he dicho, sino su longitud, su dinamismo, su rejugabilidad, su dificultad constante, los retos alternativos que nos esperan en grutas selladas... Este juego, junto con bastantes otros que están saliendo últimamente (o llegándonos, para el caso), no hacen más que demostrar que Wii puede contentar al público hardcore, puede ofrecer auténticos juegazos y puede impresionar a los sentidos.


Por Capitán Cuernos


JuegazoPreciosoHardcore TotalMúsica Brutal

Comentarios (2)
  • DarkOuterheaven  - Por lo que se ve...
    avatar
    ... recuerda poderosamente a Odin Sphere! Y no sé a vosotros, pero a mi ese juego me gustó pero que mucho. Apuntemos pues este juego a la lista de mis futuribles de Wii. Algún día.
  • Spidey  - Muramasa es una belleza
    avatar
    Debo decir que, si bien no lo he disfrutado en mi Wii, sí que lo pude catar en el FIVED, y me pareció una auténtica maravilla.

    Por cierto, para quien tenga problemas a la hora de encontrarlo, que pruebe a comprarlo online en la página de Rising Star Games. Allí no hay pegas ;-)
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