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De: Treasure (desarrolladores de Ikaruga y Radiant Silvergun ) Género: Shmup vertical espacial Año: 2000 Sistemas: PlayStation 2
Veterano de las estrellas
Si tocamos el género de los matamarcianos, nos parecerá del todo normal el que el gran público haya pasado de este juegazo. Las cifras de ventas de dos monstruos como Gradius V o R-Type Final no han sido como para tirar la casa por la ventana, quedándose muy atrás de lo que pudiese vender cualquier Ace Combat, por ejemplo. Los juegos de marcianitos llevan siendo ninguneados desde que PlayStation y Saturn popularizasen las tres dimensiones, haciéndonos perder por estos lares joyas como Einhänder, Radiant Silvergun o Thunder Force V.

Con todo, el pequeño reducto de usuarios fieles al género acogen con alborozo cualquier representante, y de hecho es raro el sistema que no cuente en sus inicios con un buen ejemplar del clásico mata-mata espacial. Super Nintendo tuvo a Gradius III y Super R-Type, PlayStation comenzó su andadura con los dos primeros Raiden y Parodius, para poco después recibir el poco valorado Philosoma, Sega Saturn albergó en sus entrañas al divertido Galactick Storm de Taito. Incluso Xbox cuenta con un icono tan majestuoso como es Panzer Dragon Orta, fácilmente englobable en dicho género.

Así, y como no podía ser de otra forma, PlayStation 2 forzó su maquinaria más galáctica con dos títulos tempraneros: Gradius III & IV y Silpheed The Lost Planet. El primero continuaba la emblemática serie de Konami por los mismos derroteros de siempre, mientras que Silpheed, continuación de uno de los títulos insignia del defenestrado Mega CD de Sega, resultaba ser todo un ejercicio de espectacularidad aplicada a la más clásica jugabilidad del género.
Programada por Game Arts junto a esos maestros de la acción llamados Treasure, Silpheed The Lost Planet retomaba el viejo estilo a lo Xevious para dotar al esquema de siempre de un asombroso bombardeo audiovisual que aún hoy día resulta francamente alucinante. Tal y como es especialidad de la casa, este Silpheed inunda al jugador de un frenesí poco habitual, impactando constantemente a nuestra pequeña pero poderosa nave con multitud de gigantescos enemigos, todos ellos de sensacional diseño tanto en general como de patrones de ataque.

Por supuesto, Silpheed The Lost Planet sufrió en sus carnes la tibia acogida de su género. Cuando a las grandes masas les regalas un Gran Turismo 3 y enseñas los primeros bocetos de Metal Gear Solid 2, se puede hasta comprender. Pero sería negar la realidad el pasar de una joya tan redonda como este suculento matamarcianos, auténtica crem de la crem para la 128 bits de Sony junto a R-Type Final y Gradius V. Verlo en las tiendas no lo verás, pero tampoco es excesivamente complicado pillarlo de segunda mano. Si lo haces, recibe nuestras congratulaciones…
por Spidey
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