![]() De: Starbreeze Studios (conocidos por juegos como The Darkness o The Chronicles of Riddick) Sangre y acero Uno de los títulos que más se ha hecho de rogar en la historia del software lúdico es Blade: The Edge of Darkness, o al menos eso no le cabe duda a cualquier usuario español, gente patriota como la que más en esto del videojuego. Finalmente, tras una espera más bien tirando a larga, el resultado no dejó indiferente a nadie. Hubo quien recibió a Blade con los brazos abiertos y acabó despotricándolo, mientras que el resto lo alabó de tal manera que prácticamente se convirtió en el mejor juego español habido y por haber, con permiso de su majestad La Abadía del Crimen y el siempre presente Commandos. Curiosamente, meses antes hizo acto de aparición otro juego de similares características, el más que correcto Rune, de Humanhead Studios. Rune, programado con el prolífico motor Unreal, aportó una jugabilidad que, para muchos, era lo que le faltaba al sin par Blade. No cabe duda de que el control del programa español fue el punto más criticado, hecho por el cual se le comparó bastante con el sencillo manejo que tenía Rune, al más puro estilo de un típico y tópico first person shooter. Y es que la obra de Rebel Act poseía una metodología de juego más compleja, más real si cabe... y que, para muchos, era la principal baza del atractivo lúdico del título español. ![]() Desgraciadamente, las circunstancias hicieron que la compañía que dio vida al juego español pasara a mejor vida, llevándose al foso de los olvidos un proyecto tan interesante y esperado como el de la segunda parte de su único lanzamiento. Pero entonces, cuando muchos ya lloraban la noticia de la muerte de Rebel Act, llegaba un programa desde el este de Europa capaz de suplir en mayor o menor medida las pasiones suscitadas por el gran Blade. Y, para más inri, un lanzamiento cuya estela ya de por sí anunciaba que el presente título podría ser un bombazo para los usuarios de PC y Xbox. Por supuesto, nos estamos refiriendo al protagonista de esta retroview: Enclave. ![]() Enclave llamaba la atención en todos los sentidos. El hecho de que en su día se tratara de uno de los títulos estrella del catálogo de la consola Xbox puede dar a entender su posible grandeza, pero también hay que decir que los usuarios de PC, hartos de conversiones penosas que llegaban a desvirtuar del todo cualquier logro conseguido en la original versión consolear, se topaban de bruces con un programa que tendría a sorprender en la práctica totalidad de sus aspectos. Para empezar, sus fuentes de iluminación no dejaban de ser evidentes, rezumando Enclave una más que evidente inspiración en los clásicos citados en el anterior párrafo. A nivel de manejo, la obra de Starbreeze era bastante pareja a Rune, o sea, similar al de cualquier juego de acción en primera persona. No hay más complicación que el ser hábiles con el ratón y saber cuándo golpear con nuestra espada o parar con el escudo. ![]() Sin embargo, en lo que concierne a la ambientación, sobre todo al ámbito gráfico, Enclave era bastante clavado al juego español. El personaje protagonista es muy similar al caballero de Blade, el estilo visual era sospechosamente parejo, el diseño de los decorados... ¡qué demonios, si hasta el principio es calcado del comienzo en la misión del caballero! En resumen, Enclave se podría definir como un arcade con toques de aventura (hay quien lo define como un Max Payne medieval), un juego de acción en tercera persona que se sirve de un interesante guión que da pie a una ambientación a todas luces sensacional, muy bien plasmada audiovisualmente y a nivel de juego. Todo un bello envoltorio que únicamente nos exigía (y, diantres, lo sigue haciendo) ser hábiles con las manos, y un poquito, sólo un poquito, con la mente. ![]() Mentiríamos si dijésemos que Enclave no era un título poderoso a nivel gráfico. De hecho, la primera impresión que suscita este juego, aparte del tremendo parecido inicial con el genial Blade (¿me repito?) que promueve una inconsciente comparación, es la de que estábamos ante un auténtico crack, uno de esos programas que rezuman calidad por los cuatro costados. Y todo hay que agradecérselo a la impecable eficacia del binomio técnico y artístico. La combustión entre ambos detalles daban lugar a una obra maestra en su género que, por desgracia, pasó más desapercibida de lo debido. Puede que esta afirmación tan precipitada entonces pudiera sonar un poco gratuita, y más tratándose de un título de, en apariencia, jugabilidad “superficial”; pero es que Enclave sabía sorprender, a veces en su barroco preciosismo y otras tantas en su trabajada sencillez visual. Y es que ya en los tiempos del Commodore Amiga, los grupos de programación nórdicos daban grandes muestras de que un equipo relativamente pequeño era capaz de dar vida a auténticos prodigios, pequeñas obras de arte de la talla de Leonheart, por citar uno sólo. ![]() En lo que respecta al apartado sonoro, nuevamente hay que quitarse el sombrero, y hacer mención especial a la más que lograda ambientación. Tanto la música como los efectos son de un sobresaliente alto, compitiendo en calidad con todo lo visual. Basta con cerrar los ojos y disfrutar con las adecuadas y correctísimas melodías de Enclave, momento en el cual nos vendrán a la cabeza las sintonías made-in cine, al estilo “Xena la Princesa Guerrera” o “Gladiador”, todo ello por obra y gracia del músico responsable de títulos como The Darkness o Knights of the Temple. O sea, un corte épico-medieval con toques a lo new-age que no dejarán indiferentes a nadie. ![]() En resumen, este pequeño gran juego, en el olvido de las masas de forma injusta, auna espectacularidad técnica y sencillez lúdica por igual, apuntándolo incluso hoy día como una experiencia monojugador del todo gratificante. Uno de esos juegos en los que te aventurarás sólo por el mero cosquilleo de la emoción al blandir tu arma. Y, de paso, saber de medio a medio que estás ante un ejemplar de indiscutible calidad. ![]() Por Spidey
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