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De: Terminal Reallity (desarrolladores de Blood Rayne y del nuevo Ghostbusters)
Miedo del bueno Si pensamos en juegos de terror, inmediatamente se nos vienen a la cabeza nombres ya clásicos como Silent Hill, Project Zero o el del survival horror más emblemático de todos a día de hoy: Resident Evil. Tras lo verdaderamente acojonante que era la primera incursión de Capcom con los zombis de Umbrella, todo lo que vino después se convirtió en un producto cada vez más rutinario, aunque en absoluto carente de calidad. No en vano, del pavoroso Bio Hazard original hemos pasado al mata-mata que son Resident Evil 4 y 5. Sobresalientes y con una ambientación de lujo, pero en cierto modo perdiendo el respeto por lo desconocido que transmitían los clásicos juegos de la saga.
![]() Pero no todo el terror computerizado viene de la mano de los productores japoneses. Aparte de clasicazos como Alone in the Dark o notables aportaciones al género como Obscure o Cold Fear, occidente engendró en sus entrañas una trilogía de aventuras a la usanza del gran (y a la vez desconocido) Nocturne, basadas en la mitología de La Bruja de Blair, y que a buen seguro metiera en sus huesos más miedo que cualquiera de los survivals nipones anteriormente mencionados… Sobre todo la primera parte de la trilogía, que de la mano de Terminal Reallity proponía a principios de siglo algunas de las situaciones más terroríficas de la historia moderna de los videojuegos.
![]() Cubriendo muchas de las lagunas argumentales que dejaba en el aire la película “El Proyecto de la Bruja de Blair", el volumen llamado Rustin Parr nos metía en el pellejo de Doc Holliday, investigadora del mismo departamento gubernamental en el que, curiosamente, trabajaba Stranger, el protagonista del genial Nocturne. En la aventura, Doc llega al pueblo de Burkittsville para investigar el misterio que hay detrás de los asesinatos cometidos por el ermitaño Rustin Parr, que mutiló y acabó con la vida de siete niños. Una vez en el pueblo, Doc verá cómo la magia y la maldición que corre por los bosques afectará al pueblo con horrores sobrenaturales capaces de dejar a la altura del betún el mal rollito de Silent Hill.
![]() Y es que Blair Witch Volume 1: Rustin Parr, aparte de tener un argumento sensacionalmente bien hilvanado y unos enigmas coherentes y bien implantados en la mecánica de juego, transmite un horror tan puro que prácticamente se puede palpar. Desde la mismísima ambientación del pueblo en sí hasta la primera noche en la habitación del motel, Rustin Parr da lecciones de terror que a bien tendrían de tomar nota Stephen King o Clive Baker. Un servidor confiesa haberlo pasado realmente mal cuando llegué a la casa del viejo Rustin, donde precisamente acababa el film. Alucinante, amigos…
![]() El mismo año vieron la luz los dos siguientes volúmenes. The Legend of Coffin Rock corría de la mano de Humanhead, los chicos que a principios de generación nos trajeran el todavía asombroso Prey (y, hace unos cuantos años, el más que correcto Rune), y en sí respondía a muchas de las preguntas que planteaba en su desarrollo la segunda película de la serie; mientras que el volumen 3, The Elly Kedward Tale, era obra de Ritual, programadores del veterano Sin y de su secuela, y situaba la historia prácticamente en los comienzos de la mitología. Todos ellos en la línea de Rustin Parr, y en sí juegos muy notables, pero sin llegar a los brutales niveles de terror y aventura de Rustin Parr y añadiendo mucha más acción (cosa que tampoco faltaba en el primer volumen). El miedo electrónico de Terminal Reallity era más puro, más largo y del todo legendario. Como la propia leyenda de La Bruja de Blair… ![]()
por Spidey
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