i intento pasar la pala i no pasa nada ai alguna otra pala ??
| Escrito por Uncalgirl | |||||||
| Miércoles, 29 de Agosto de 2007 01:00 | |||||||
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COPYRIGHT: AGATHA CHRISTIE: Y NO QUEDÓ NINGUNO Debía de llevar a un grupo de personas, desde el puerto, a la Isla de los Naufragios (también conocida como “La Roca del Barco”). Todos habían sido invitados a pasar una temporada en una mansión. Yo sustituía a mi hermano Fred, con un objetivo, que más adelante desvelaré.
CAP. 1: DIEZ MARINERITOS Y LLUEVE QUE TE LLUEVE; UNO SE ASFIXIÓ Y QUEDARON NUEVE Ya había dejado a todos en la Isla e iba a regresar a mi embarcación. Había empezado a llover y lo mejor era regresar en cuanto antes. Mi sorpresa llegó cuando al llegar a ella, estaba hundida (o alguien me la había hundido). Decidí investigar. Subí las escaleras de la montaña y tiré por un pequeño camino que había a la derecha. No me esperaba encontrarme a Marston allí, con el mal tiempo de hacía. Llevaba algo como escondido en sus manos. Se vio sorprendido totalmente.
Regresé a la mansión y le comenté al Sr. Rogers (mayordomo) lo ocurrido. Hasta el lunes no iba a venir ninguna embarcación a la Isla y tendría que quedarme en la mansión. En la entrada observé que, al lado de la puerta, había un bastón. Decidí cogerlo. Fui a dar una vuelta por la mansión. Me encontré en la sala de juego al juez Wargrave y al Dr. Edward Armstrong jugando al billar. Pasé al comedor y del mueble de cajones cogí una linterna. Entré a la cocina. El matrimonio Rogers estaba discutiendo. Cogí la cesta de alambre que había en la mesa. Me fui a la despensa. Tomé el queso que estaba tapado con un trapo, un utensilio para el pavo y una paleta de metal. Cogí, con la paleta, dos montones de harina y me encontré, en la harina, unas pilas. Las cogí y las puse en la linterna. Pasé por una puerta pequeña que había en la cocina y salí a un pasillo. Subí unas escaleras y me encontré a la Sra. Rogers ordenando un armario. La ayudé. Tomé una puerta y salí a un pasillo donde se encontraban todas las habitaciones de los invitados. Decidí buscar la habitación de Blore. Entré. Cogí una carta (se podía leer que había sido contratado para velar por las joyas de la Sra. Owen, la dueña de la casa. También daba una lista detallada de cada uno de los invitados). En el momento en que iba a coger un diario de una mesita, me sorprendió Blore registrando su habitación. Él pensaba que yo era mi hermano Fred. Tuvimos una discusión, ya que éste le había tendido una trampa a mi hermano y le inculpó de algo que había cometido él. Era un detective corrupto. Debía averiguar todo cuanto pudiera para inculparlo y limpiar la imagen de mi hermano. Casi todos los invitados se encontraban en sus habitaciones, así que decidí ver lo que estaban haciendo: Hab. Philip Lombard: miré a través de la cerradura y pude verlo con una pistola. Llamé a su puerta y hablé con él. Hab. Vera Claythorne: se mostró preocupada por lo que me había ocurrido con la embarcación.Hab. Emily Brent: me contó que pese a ver sido invitada por los Owen, ella no los recordaba. Hab. General John Mackenzie: miré por la cerradura y miraba apenado una fotografía. Lo llamé. Estaba desvariando (algo no iba bien en su mente).
De repente sonó la campañilla. Era la hora de la cena. Pegué la oreja a través de la puerta de la cocina. Blore empezó a hablar de mi hermano y de mí. El mayordomo y su esposa no conocían a los dueños de la mansión (los Owen). Ninguno de los invitados los conocían. Decidí ir a registrar las habitaciones: Hab. De los Rogers: se encontraba en la parte del servicio (se accedía a través de la cocina). Cogí una carta. Era de los dueños. También me hice con un paquete de agujas y con otra carta. Salí y subí por las escaleras hasta llegar al pequeño armario de las sábanas. Cogí unas sábanas de seda.En la zona de los invitados entré en: Hab. Juez Margrave: me hice con una invitación, una pieza de una pipa y una bolsa de tabaco. Hab. Dr. Armstrong: encontré una carta (decía que había sido contratado para atender a la Sra. Owen). Hab. Blore: tomé su diario (tenía una descripción de cada uno de los invitados y del servicio). Hab. Lombard: en su carta ponía que había sido contratado por si surgía alguna situación de grave. Hab. Vera Claythorne: cogí una carta que se hallaba encima del ropero (la Sra. Owen la había contratado como secretaria personal). Miré una foto que tenía encima de la mesita (el hombre me resultaba familiar). En su mesita de noche había un recorte de periódico (que cogí). Pasé al baño. Registré la mesa y me hice con una tarjeta médica que pertenecía a Emily Brent. Detrás de la mesa hallé el tubo de una vieja pipa. Hab. Emily Brent: cogí una invitación (la Sra. Owen le escribió para que pasara allí unos días. La había conocido hace algunos años). También me hice con una Biblia. Hab. General Mackenzie: me hice con una invitación. En su mesita de noche había una foto del General junto a su joven esposa. Hab. Marston: hallé un mensaje en clave, una carta de invitación y en un cajón hallé una tarjeta (para poder descifrar el mensaje en clave).
Bajé a la entrada y otra vez escuché a través de la puerta del comedor. Vera hizo alusión al poema de los diez marineritos que había encima de la chimenea y el detalle de poner en medio de la mesa las figuritas de diez marineritos. Todos felicitaron a los Rogers por la cena. Los Owen habían dado las instrucciones, que después de cenar, pusieran un disco que habían dejado, en el gramófono. Empezó a sonar. Se supone que era la voz del Sr. Owen y acusaba a todos los invitados y al servicio de haber cometidos crímenes, por los cuales no habían pagado condena. De repente se escuchó un grito. Venía de la Sra. Rogers. Se había desmayado. El Dr. me pidió que le llevase su maletín, que estaba en su habitación, a la habitación de la Sra. Rogers ya que la iba a atenderla allí. Así lo hice, le llevé el maletín y regresé a la sala de estar con el resto de los invitados. El mayordomo comentó que había seguido las instrucciones del Sr. Owen, para que pusiera el disco. Lombard creía haber reconocido la voz del disco. El juez pensaba que el Sr. Owen se había tomado muchas molestias en investigar a cada uno de ellos. El Doctor regresó. Había dejado descansando a la Sra. Rogers en su habitación.
Me fui a coger el disco del gramófono. Tenía una etiqueta que ponía “HOLA”. Le di la vuelta y tenía otra etiqueta que decía “ADIOS”. Decidí ponerlo por este lado. Había otra grabación con la misma voz y contaba que había desperdigados varios juegos por toda la Isla, y deberíamos ir descubriéndolo. Al parar la grabación abrí el gramófono y cogí dos tubos. Regresé al salón. Estaban todos (menos la Sra. Rogers). Decidí interrogarlos para averiguar que había de verdad en lo relatado en la grabación. Todos me contaron sus historias. Más tarde Marston empezó a hablar que la grabación tenía razón, en su caso. Cuando tomó un trago de su vaso de wisky cayó fulminado. Al preguntarle al Doctor me dijo que había sido envenenado. Había algo en su wisky. Empecé a interrogar de nuevo a todos. Con el juez hablé dos veces y me dijo que Marston tenía problemas políticos. Lombard había reconocido la voz de la grabación y no era del Sr. Owen. La voz pertenecía a alguien de esta casa, pero de momento no desvelaría más. El general empezó a desvariar de nuevo con su esposa. Me hice con el vaso de wisky, tres vasos y una coctelera de la mesita de las bebidas.Rogers apareció. Había ido a ver a su esposa y nos comentó que una de las figuritas de los diez marineritos había desaparecido (todo era muy extraño).
CAP. 2: NUEVE MARINERITOS TRASNOCHARON MUCHO; UNO NO DESPERTÓ Y QUEDARON OCHO No quedaba ninguna cama libre, así que tenía que dormir en el sofá del salón. Estaban todos acostados, así que aproveché para investigar un poco. Miré el poema que estaba encima de la chimenea y lo copié. Cogí la caja de cerillas. Me fui al comedor. Tal como dijo Rogers, había desaparecido una de las figuras de los marineritos. En las habitaciones en las que pude entrar, lo único que pude confirmar es que todos dormían. No averigüé nada más y ya estaba amaneciendo así que me fui a descansar. Cuando me desperté me dirigí al comedor. El Juez Wargrave se dio cuenta de que había desaparecido otra figurita de los marineritos. Todavía no estaba el desayuno preparado. Entonces el Dr. Edward entró al comedor y nos anunció que la Sra. Rogers no había despertado esta mañana. Había fallecido también. Decidí preguntarles a todos si habían escuchado algo esta noche y lo que opinaban. El Juez pensaba que el Sr. Owen era el responsable de estas muertes. Dejé para el último al General (antes le di el bastón que tenía en mi poder).
CAP. 3: OCHO MARINERITOS EN DEVON PARA UN GUATEQUE; UNO DECIDIÓ PARARSE Y QUEDARON SIETE Me marché a la cocina a hablar con el Sr. Rogers. Después me acordé que Blore me contó que en la biblioteca había información sobre esta Isla, así que me dirigí allí (antes en la sala del billar hablé con el juez y con el médico). En la estantería de la izquierda me hice con un libro (Ornitología en el Litoral de Devon). Miré el mapa de la pared. En la estantería de la derecha cogí tres libros (Travesía segura por las Islas de los Mares del Sur, Crucero por los Cayos de Florida y Navegación de las Esclusas de Panamá). Tomé el libro que estaba en la silla y el diario que había en la mesa pequeña. Los leí. Algunas encuadernaciones eran iguales a algunos libros que había en la estantería derecha y decidí colocarlos en los tres huecos que habían quedado. De repente se abrió la estantería. Había descubierto un pasadizo secreto. La cosa se ponía emocionante. ¿Estaría dentro Owen? Antes de entrar me dirigí al escritorio. Cogí, del cajón central, una cinta adhesiva. Del cajón derecho superior, cogí un sello y una almohadilla. Del derecho inferior, me hice de una tarjeta y un mapa de la Isla. El cajón izquierdo estaba cerrado con llave.
Entré al pasadizo. Cogí la tarjeta que había en la silla (la leí). Miré la puerta que había al fondo, pero hacía falta un código para abrirla. En la mesa había una radio, pero le hacían falta piezas. Miré las cosas que llevaba. La lámpara que poseía me sería útil. Le quité la bombilla. Usé la lámpara con el cable. Abrí la radio y coloqué el tubo de aspiradora pequeño en el interior. La radio empezó a funcionar (escuchaba a unos pescadores discutiendo, pero no me podía poner en contacto con ellos). Cogí de nuevo los dos tubos de aspiradora del interior. Ahora debía averiguar como abrir la puerta. Necesitaba un código. Pensé que la tarjeta que había encontrado antes cerca de la puerta tendría algo que ver. Hablaba del rey Jacobo. Use la tarjeta, la Biblia del rey Jacobo y el código que encontré en la habitación de Marston. Descifré un mensaje. En él hallé el código de la caja fuerte: L28 R11 L49. (28 izquierda, 11 derecha, 49 izquierda) Usé el código en la puerta y, tal como pensaba, se abrió. Pasé a una nueva sala. Debajo de la mesa encontré una balsa hinchable (la cogí). También había 12 cajones. Los cogí de uno en uno y lo soltaba en su sitio (de alguno de ellos encontré un pendiente, un micrófono, un trozo de papel y una tarjeta, que leí).Con las letras de los cajones, pensé que podría formar una frase, y me acordé del cartel que había leído fuera RULE THE WAVES. Los ordené hasta formar la frase y se abrió un nuevo pasillo. El pasillo estaba oscuro, pero encontré una palanca con la que conseguí luz. Bajé las escaleras. Llegué a un lugar que desembocaba en dos pasarelas. Tomé la de la izquierda. Examiné unos toneles que había al final de la pasarela y encontré unos remos. Abrí una puerta que había al lado. Encontré unos alicates que había al final en el suelo. En la pared había un panel suelto. Lo abrí y descubrí otra sala. En el suelo hallé un montoncito. Usé la pala en él y descubrí un fuelle manual. Al final hallé unas escaleras que daban a una puertecita pero no podía abrirla desde este lado.
Regresé al lugar donde se desembocaban las pasarelas, para ahora tomar la de la derecha (al principio de ésta, me hice de una hélice). Seguí por la pasarela hasta llegar al final. Pensé que usando la balsa podría llegar a una nueva zona. Usé el fuelle con la balsa para inflarla. Luego la coloqué en el suelo y usé los remos con ella. Me monté en ella. Las olas eran muy fuertes. No podía mantener el control de la balsa. Me caí de ella, pero menos mal que pude llegar a la playa. Llegué a una nueva zona de donde estaban las casas abandonadas. Entré en la casa. Abrí un arcón y me hice con una red de pesca. Salí. A la izquierda de la casa había una tumba. Debajo de ésta encontré una tarjeta (que leí). A la derecha de la casa hallé la puerta de una bodega. La abrí y aparecí en las escaleras que había al final de la pasarela izquierda y por las que no podía pasar. Decidí regresar a la mansión. Como había parado de llover, decidí investigar por el exterior. Salí por la puerta principal y me encontré con Emily Brent (hablé con ella). Bajé las escaleras y tomé el camino de la izquierda. Seguí el camino recto y me encontré con una cabaña. Entré. Me hice con una pala, una tarjeta (que leí), un candil, unas escaleras y un cubo (estaban más adentro). Miré el generador. Salí y regresé por el camino de la izquierda. Tiré por el camino de en medio. Me acerqué al lugar donde estaban las macetas de piedra. Cogí la manguera y llené el cubo con el agua del grifo.
Regresé a la puerta principal. Fui hacia abajo. Luego al camino de la izquierda. Seguí andando hasta que me encontré con Lombard y con Blore. Me comentaron que Vera y el General estaban cerca de allí. Lombard me dio un proyecto para poder construir un paracaídas (lo leí). Me dirigí hacia la playa. Me acerqué a la orilla. Allí estaba el General (hablé con él). Volví al camino y tomé el de la derecha. Llegué al acantilado. Vera se encontraba allí. Hablé con ella. Regresé atrás y en la bifurcación tomé el camino de arriba. Seguí por el camino hasta llegar a unas colmenas. Cogí el cesto de manzanas podridas. Cogí de nuevo el camino hasta que se dividió en dos. Tomé el de abajo. Me encontré con dos manzanos. Usé las escaleras para hacerme con manzanas recién cogidas. Seguí por el camino de abajo. En la nueva bifurcación tomé el camino derecho superior. Caminé hasta que me encontré con una cabra que no me dejaba continuar. Pensé que quizás tendría sed, así que en el comedero vertí el cubo con agua. Efectivamente se fue a beber y me dejó pasar. Seguí por el camino hasta encontrar unas casas abandonadas.Entré en la casa de la derecha. Cogí una bombona de gas. Salí y entré en la de la izquierda. Me hice con un arnés de cuero. Salí. Había una casa más abajo, pero no había nada en su interior. Decidí regresar de nuevo a la mansión. A las afueras de ella, en las escalinatas, me encontré de nuevo con Lombard y con Blore. No habían encontrado a nadie más en la Isla. Se dirigieron a mirar a la cabaña. Los seguí, pero nada. No había ni rastro de Owen. Volvimos a la mansión. El tiempo empezó a empeorar. Llegó la hora de la cena. Nos fijamos de nuevo en las figuras de los marineritos y ¡de nuevo faltaba una figura!. Llegó Blore y nos confirmó lo que nos temíamos. Había encontrado muerto al General en la playa.
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| Última actualización el Sábado, 15 de Agosto de 2009 12:08 |
















