| Escrito por Eileen Joyce | |
| Domingo, 12 de Agosto de 2007 14:58 | |
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- No acaba de entenderse muy bien por qué tanta gente repite como papagayos el manido tópico según el cual las aventuras gráficas están de capa caída o poco menos que heridas de muerte. No sólo se cuestiona y desprecia constantemente desde ciertos ámbitos las cualidades y posibles méritos y virtudes de casi prácticamente cualquier aventura gráfica moderna -cosa que al menos podría discutirse y abrir con ello un interesante debate-. Es que incluso se cuestiona la cantidad, cosa que resulta todavía más incomprensible. Yo es que me quedo a cuadros cuando leo que el género de la aventura gráfica está en las últimas y que apenas aparecen juegos. ¿De verdad tienen la menor y repajolera idea de lo que están hablando? Pero si salen aventuras gráficas por un tubo... Es más, me atrevería a decir que no hay otro género del que aparezcan más títulos a lo largo del año. Estoy segura de que en Pc salen más aventuras gráficas que shoot’em ups en primera persona, que juegos de estrategia en tiempo real, que juegos de rol, que juegos de carreras... No, no estoy delirando, echad la cuenta. Y, sí, la calidad de las mismas es variable y salen muchos juegos clónicos... como ocurre en cualquier otro género. A veces parece como si todos los días salieran obras maestras en todos los géneros, salvo en el de las aventuras gráficas, claro está.
![]() The Secret of Monkey Island o The Longest Journey, ¿con cuál de los dos te quedas? Yo con ambos.
Es cierto que las aventuras gráficas han cambiado con el paso de los años. Antes primaba sobre todo los puzzles y encontrar el uso adecuado de los objetos, mientras que ahora se ha puesto más el énfasis en la historia y en la ambientación en detrimento de los retos y los puzzles, hasta el punto de que, exagerando un poco, a veces parecen visitas guiadas o películas en las que participamos siguiendo un guión preestablecido de antemano. El género contaba además antes con un mayor prestigio entre los medios. También es verdad que cada vez salen menos aventuras de corte humorístico o en plan dibujos animados, lo que es ciertamente una pena porque cuanta más variedad de estilos haya para elegir mejor para todos nosotros. Me encantan las historias serias. Los Gabriel Knight, los Broken Sword, The Longest Journey, Sanitarium, The Moment of Silence, los Syberia o Still Life están entre mis aventuras preferidas de los últimos tiempos. Pero a veces apetece algo más ligero, humorístico y desenfadado a nivel de historia, puzzles, diálogos y estilo gráfico, y la oferta no es lo suficientemente amplia en comparación con los juegos que salen de historias y estilo mucho más serio. Sin duda hay lugar en el mercado para ambas tendencias, pero lo cierto es que por cada Ankh, por cada Bone y Sam & Max (especialmente si los consideramos como un juego con varios episodios y no como un juego diferente cada episodio) tenemos diez o doce juegos serios y de corte realista. No digamos ya si hablamos de aventuras gráficas en primera persona, donde para encontrar un juego desenfadado casi nos tendríamos que remontar a 1996 con Normality, de Gremlin.
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Sin embargo, con lo que no estoy de acuerdo es con lo que las aventuras gráficas de antes eran mejores que las de ahora. Siempre ha habido de todo pero, por algún extraño motivo, del pasado únicamente recordamos lo bueno mientras que con el presente somos mucho más críticos y estrictos. Y con todo esto no estoy despreciando el pasado, ni mucho menos. Se hicieron muchos juegos excelentes que aún a día de hoy son toda una delicia, verdaderos clásicos atemporales que han grabado con letras de oro su puesto en la historia. Pero no todo el monte era orégano. También había una cantidad ingente de aventuras normalitas, mediocres o directamente malas. Más o menos como ahora, vamos. Y no sé si es que tenemos mala memoria o es que directamente recordamos lo que nos da la gana y pasamos por alto lo que se nos antoja. Después de todo así funcionan los recuerdos, es una especie de mecanismo de autodefensa. Sólo desde este presupuesto se puede entender por ejemplo que una misma persona pueda tener a un juego como Dark Seed (Cyberdreams, 1992) en un pedestal pero mire con malos ojos y cierto resquemor a un The Black Mirror (Unknown Identity, 2003). ¿No será símplemente que a una la jugamos de pequeños y a la otra de mayores?
![]() - No podemos, no debemos, confundir la calidad de una aventura gráfica (o, a la postre, de cualquier tipo de videojuego o de cosa) con los recuerdos distorsionados por el tiempo que tenemos de ella. Reflexionemos un poco: ¿Qué nos sorprendió de un juego como Dark Seed en su momento? Sus gráficos digitalizados y realistas, que los personajes ¡hablaban! unas pocas frases, su historia adulta de terror... ¿No tenemos eso mismo ahora potenciado por cien? Seamos serios. En Dark Seed había un puñado de personajes secundarios que apenas intervenían en la historia, los puzzles eran escasos y brillaban por su ausencia, no había muchas pantallas y el juego era en general lento, corto y fácil. Lo que nos impresionaba de él era su apartado técnico para la época y su ambientación realista de novela o película de terror. Juegos como Sanitarium, The Black Mirror, Still Life, etc le barren en todos los apartados y aspectos. Lo único que no pueden hacer es que volvamos a tener 15 años, como cuando jugamos al Dark Seed por primera vez y nos quedamos alucinados con la escena de presentación.
Este texto es una opinión personal del autor que no representa necesariamente la de Metodologic.
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| Última actualización el Martes, 13 de Mayo de 2008 02:59 |













